como ellos, no.
Caminaba por la calle, la calle que tantas veces habá recorrido acompañada. Miraba a la gente, sus rostros cansinos me daban la impresión de estar atrapada en un deja vu que se repetía una y otra vez.
Me gusta mirara a la gente, se expresión. A veces se vuelve casi-morbo, de tanto mirarlas.
Fuí a sentarmea ver, a ver en grande. Pero me dí cuenta que habían personas, personas tan linda, caminando altaneramente por la acera de en frente. Me hacían recordar con un dejo íncomodo, a la gente tan perfecta, tan estable, tan plena que alguna vez conocí. Y entonces quise ser ellos.
Me paré y traté de imitarlos, su forma de caminar, traté de adoptar; pero es que no podía y para mi trsiteza, nunca pude. No pude ser como ellos. Buscaba fórmulas, imaginaba una vida tan parecida a la de ellos, me perdía en sueños ilusos de ser alguien que no era.
Incluso llegaba a sentir angustia.
Pero llegó un día, en el que quise salir de mi casa y sólo caminar, caminar de la forma que yo quería, que nacía de mi. Y sólo así pude sentirme plena y elgir, incluso, las veredas en donde transitar.


